Eighteen years ago this month, the Interfaith Center for Peace held a conference which focused on Jerusalem as a City of Three Faiths1. The conference included panelists, speakers, and participants from all three of the Abrahamic faiths - Jews, Christians, and Muslims. The final speaker spoke to the prospects for peace in the foreseeable future. His perspective was anything but encouraging, predicting at least another generation of tension, hostility, and occasional violence. Well, here we are. He was right. A new generation-born on that day, that month, that year-has come of age, and today the violence has escalated once again, this time threatening an even wider war. As people of peace, we listen to the accusations, blaming, and threats, knowing that each act of violence plants the seeds for the next. The cycles of conflict and violence, the patterns of escalation, are all too familiar. We can almost write the script, as governments and military authorities make their predictable statements.
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Hace exactamente dieciocho años, el Centro Interfé para la Paz ofreció una conferencia acerca de Jerusalem como una Ciudad de Tres Creencias. La conferencia incluyó panelistas, presentadores y participantes de las tres tradiciones Abrahámicas - Judíos, Cristianos y Musulmanes. El último conferencista habló sobre las perspectivas para la paz en el futuro próximo. Su visión no inspiró aliento, sino al contrario, predijo al menos una generación más de tensión, hostilidad y violencia ocasional. Bueno, pues aquí estamos. Elconferencista tuvo razón. Una nueva generación - nacida exactamente en ese día, mes y antilde;o - ha llegado a una edad madura, y una vez más la violencia ha aumentado, esta vez amenazando una guerra aún más grande. Como personas de paz, escuchamos las acusaciones de culpa y de amenazas de ambas partes, sabiendo que cada acto de violencia genera las semillas del siguiente. Los ciclos de conflicto y violencia, y los patrones de intensificación son bastante familiares. Es posible escribir un guión por adelantado al momento que los gobiernos y autoridades militares hacen sus proclamaciones predecibles. Gobiernos y autoridades militares, sin embargo, nunca hablan por toda la población de un país. En el Medio Oriente, los EE.UU., y en el mundo entero, milliones de voces deploran la violencia y el derramamiento de sangre. Estas voces piden que los ciudadanos, líderes religiosos, y autoridades militares y civiles cesen la intensificación y vuelvan a valores fundamentales en favor de la santidad de la vida. Gente de todas las creencias ven posibilidades de soluciones reales a través de medios pacíficos en lugar de la violencia que produce violencia. La violencia nunca ha creado paz, llegó la hora de emplear otros métodos. El Profesor William Ury ha escrito sobre la "Tercera Parte" como una clave en a la resolución no-violenta de conflictos. Esta "tercera parte" es la comunidad más grande afectada por cualquier disputa o conflicto. En conflictos interpersonales, la tercera parte puede incluir las familias de los disputantes, los vecinos, o un barrio o aldea entera. En el caso del conflicto intensificado en el Medio Oriente todos somos afectados, independientemente de cual sea nuestra tradición de fé y de dónde vivamos la guerra en el Medio Oriente no es buena para ninguno de nosotros. Todos nosotros juntos, cada uno desde su propia identidad, puede formar una poderosa Tercera Parte. Como "Terceras Partes", nosotros podemos entrar en el diálogo, testimoniar el poder de la resolución pacífica del conflicto, hablar a los varios gobiernos y autoridades militares, y promover la curación de heridas. Podemos apoyar a líderes religiosos de distintas creencias en sus llamados por un cese a la violencia actual. Podemos, también, apelar por:
Una Cristiana Palestina-Arabe mandó hoy por correo electrónico esta súplica a una amiga que vive lejos: " Por favor recen por nosotros y por todos los que están en el conflicto." Nosotros aquí en el Centro Interfé para la Paz les pedimos a todos ustedes - sea cual sea su fé - que recen por la paz entre los hijos de Abraham en esta generación. Así, juntos, crearemos una Tercera Parte mundial y trabajaremos en favor de la paz en Jersusalem.
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